sábado, 3 de marzo de 2012

Las notas del siglo XXI


Este fue mi padre

Mi padre, entre otras cosas, tenía dos grandes pasiones en esta vida: las Ciencias Naturales y su vocación para transmitir el Conocimiento hacia los demás.

Él era ante todo un Maestro, un gran experto en la materia, capaz tanto de llegar a un gran nivel de complejidad y profundidad cunado el público al que se dirigía era extremadamente erudito, como explicar las cosas de la forma más sencilla y simple, como si esas cosas no fueran tan complicadas. Porque de hecho las cosas no son tan complicadas. No importaba si la audiencia era de un nivel académico muy elevado o tenía ante si a su nieto de pocos años o personas sin grandes estudios o nociones previas. Todo el mundo que escuchara con un poco de atención podía llegar a aprender grandes cosas para el resto de su vida.

En definitiva, si se le entendía era porque sabía conocer a su público objetivo y era un gran pedagogo, capaz de transmitir el conocimiento adaptado a las necesidades de los distintos destinatarios del mismo. Y, además, lo hacía siempre con una habilidad innata con la que conseguía captar la atención y el interés del oyente. Si a esto le sumamos su gran interés para escuchar y oír entre líneas, nos encontramos ante una persona con los recursos necesarios para entender la complejidad de la vida y todos los detalles de los anhelos más profundos de ese animal que llamamos racional. Por último, añadimos su gran capacidad de motivación nos encontramos con todos los ingredientes para tener un gran Maestro.

Tuvo miles de alumnos a lo largo de su trayectoria profesional y personal que aprendieron no sólo de él las Ciencias de la Vida sino de que forma podían encontrar la mejor manera de vivir la vida. Creo que esto es lo que todos deseamos llegar a conseguir: tener una existencia plena y feliz, pero sobretodo ser personas capaces de hacer felices a los demás. Este segundo aspecto creo que lo dominaba mejor mi madre que mi padre. Pero, como en todas las familias donde no llega uno llega el otro. De él recibí muchas lecciones que hoy en día me parece que no se encontrarían en ningún centro educativo y que pocas familias tienen el conocimiento y/o el coraje de llevarlas a cabo. Las más importantes son las siguientes:

Lección 1: No te fíes de nadie y menos de tu padre. Es una lección simple y abstracta. Dura y difícil. Creo que después de un año y medio de su muerte todavía no he aprendido la complejidad de su significado. Sigo en ello. Con el ánimo reposado y tranquilo que dan la serenidad y la profundidad de una gran Paz Interior. No estoy seguro si algún día desentrañaré todas las enseñanzas de esta gran lección inaugural. Ahora que soy padre empiezo a vislumbrar nuevos matices, pero estoy convencido que con el paso de los años descubriré nuevas variaciones. El tiempo lo dirá.

Lección 2: Aprende a conjugar el verbo espabilarse en todas las formas verbales. Es una lección práctica y concisa. Compleja y útil. Sobretodo en los tiempos en los que vivimos, pero creo que es aún más necesaria de realizar cuando las cosas van bien. Hay que estar preparado siempre para lo que pueda ocurrir. La vida te depara muchas sorpresas. Dichas y gozos. Momentos duros y difíciles. Alegrías y desencantos. No importa que te depare. Hay que seguir adelante y persistir. No vale la autocomplacencia y la queja. De nada sirve el echar la culpa a los demás y el derrotismo. Hay que mirar hacia delante y seguir. Sin olvidar todo el pasado, ni estar tampoco anclado en aquellos puntos que siendo oscuros nos pueden llevar al abismo. Hay que levantarse y andar. Un paso. Luego otro. Definir un rumbo. No correr. Otro paso. Persistir. Confiar. El resto llegará por si sólo.

Estas, de forma sintética, fueron las dos grandes lecciones del que fue mi padre.

Gràcies Papà !

miércoles, 18 de mayo de 2011

La democracia del siglo XXI







Desafectándonos




Cuando la corrupción política es el pan nuestro de cada dia;



Cuando la mayoría de las discusiones en los paralamentos están protagonizadas por la descalificación y el insulto y, sobre todo, por una falta de sintonía con los problemas de la ciudadanía;



Cuando la burocracia y la dictadura que se ejerce desde la direccón de los partidos polítcos elimina todo vestigio de democracia intena;



Cuando vemos que nuestro voto es utilizado para dar la victoria electoral a alguien que no entraba en nuestros cálculos, simplemente porque las alianzas sirven para mantener u obtener cotas de poder despreciando la opción del votante;



Mientras no tengamos un sitema de listas abiertas donde yo pueda escoger con mi voto al representante de mi distrito electoral, que este me dé explicaciones periódicas de cómo intenta hacer realidad sus promesas electorales y, si es necesario, vote en contra del dicatdo general de su partido por su compromiso con aquellos que lo han escogido a él y no a otro y los partidos dejen de ser un reino de taifas donde se regalen escaños a los allegados y no a los más calificados;



Mientras la más mínima duda sobre la honestidad no haga dimitir inmediatamente al funcionario público;



Mientras en épocas de crisis los gobernantes de este país se llenen la boca de austeridad y al mismo tiempo se gastan millones de euros en informes sin ningún valor, dilapidando los ingresos que se obtienen con una presión fiscal cada vez más alta y la responsabilidad se diluye en comisiones de invetigación sin que al final haya ningún responsable;



Mientras sigamos en una país que parece el paraíso del trapisondismo y muchos políticos, cuando no se descalifican entre si, se llenan la boca de democracia, decencia, y libertad sin practicar ninguna de estas virtudes, yo no iré a votar
























sábado, 12 de marzo de 2011

La inteligencia del siglo XXI


Escuela 2.0 - ¿Por qué? Parte II

Esto indica que toda la estructura de la educación está cambiando bajo nuestros pies. Necesitamos repensar radicalmente nuestra visión de la inteligencia. Sabemos tres cosas de ella:

1. La inteligencia es diversa:

Pensamos en el mundo en toda forma en que lo experimentamos. Pensamos visualmente, auditivamente y cenestésicamente. Pensamos en forma abstracta y pensamos en movimiento. En la actualidad se identifican 8 formas distintas de inteligencia:

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Inteligencia lingüística: asociada a la capacidad para comprender el orden y el significado de las palabras en la lectura, la escritura, y también al hablar y escuchar.
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Inteligencia lógica-matemática: asociada a la capacidad para identificar modelos, calcular, formular y verificar hipótesis, utilizar el método científico y los razonamientos inductivo y deductivo.
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Inteligencia espacial: asociado a la capacidad para presentar ideas visualmente, crear imágenes mentales, percibir detalles visuales, dibujar y confeccionar bocetos.
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Inteligencia musical: asociada a la capacidad para escuchar, cantar, tocar instrumentos.
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Inteligencia corporal-cinestésica : asociada a la capacidad para realizar actividades que requieren fuerza, rapidez, flexibilidad, coordinación óculo-manual y equilibrio.
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Inteligencia intrapersonal: asociada a la capacidad para plantearse metas, evaluar habilidades y desventajas personales, y controlar el pensamiento propio.
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Inteligencia interpersonal: asociada a la capacidad para reconocer y responder a los sentimientos y personalidades de los otros.
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Inteligencia naturalista: asociada a la capacidad de observación, selección, ordenación y clasificación, reconocimiento de secuencias de desarrollo, así como la formulación de hipótesis, aplicados en forma práctica en el conocimiento del medio.

Sin embargo, todos los sistemas de educación del mundo tienen la misma jerarquía de materias, todos, no importa donde vayas, crees que será diferente pero no lo es. En la cima están las matemáticas y los idiomas, luego las ciencias y las humanidades y en al fondo, arrinconado, el arte. En todo el mundo. Y en la mayoría de países también hay una jerarquía para el arte. Dibujo y música tienen un estatus más alto que drama y danza, por ejemplo. No hay sistema educativo en el mundo que a diario enseñe danza a los niños al igual que les enseñamos matemáticas. ¿Por qué? ¿Por qué no? Creo que es importante. Las matemáticas son importantes pero también la danza. Los niños siempre se mueven, corren bailan, todos lo hacemos, todos tenemos cuerpos, ¿no?

Sencillamente lo que ocurre en realidad es que al crecer los niños empezamos a educarlos cada vez más de la cintura hacia arriba y luego nos centramos en sus cabezas y ligeramente hacia un lado (el izquierdo).

2. La inteligencia es dinámica.

Si ven las interacciones del cerebro humano, la inteligencia es maravillosamente interactiva. El cerebro no se divide en compartimentos. De hecho la creatividad a la que defino como el proceso de tener ideas originales que tienen valor a menudo resulta de la interacción de las perspectivas de diferentes disciplinas.

En este sentido, estamos de acuerdo en las capacidades verdaderamente extraordinarias de los niños, de sus capacidades de innovación. Todos los niños tienen talento y lo malgastamos implacablemente. En mi opinión la creatividad debería ser ahora tan importante en la educación como la alfabetización y deberíamos darle el mismo estatus.

Todos los niños se arriesgan, no temen equivocarse, si no saben una cosa lo intentan igualmente, no tienen miedo a estar equivocados. Lo hacen continuamente en sus juegos y sus divertidas ocurrencias. No pretendo decir que estar equivocado es ser creativo. Pero lo que sí sabemos es que si no estás dispuesto a equivocarte nunca harás algo original.

Cuando llegan a ser adultos la mayoría de los niños han perdido esa capacidad, han adquirido el miedo a equivocarse. Así administramos a nuestras empresas, por cierto, estigmatizamos a los errores y administramos sistemas de educación donde equivocarse es lo peor que puedes hacer. Y el resultado es que estamos eliminando la creatividad con la educación.

Picasso dijo una vez que todos los niños nacen artistas y que el problema es seguir siendo artistas mientras crecemos. Creo esto apasionadamente: Al crecer no adquirimos creatividad, sino que crecemos perdiéndola. O más bien somos educados para perderla.

3. La inteligencia es única.

Creo que nuestra única esperanza para el futuro es adoptar una nueva concepción de la ecología humana. Una en que reconstruyamos nuestra concepción de la riqueza de la capacidad humana. Nuestro sistema educativo ha explotado nuestras mentes igual que nosotros hemos explotado la Tierra buscando un recurso en particular, Y en el futuro esto nos servirá. Debemos repensar los principios fundamentales bajo los que educamos a nuestros hijos.

Ahora debemos procurar usar el don de la imaginación humana sabiamente para evitar algunos de los escenarios de los que hemos hablando. Y la única forma de hacerlo es viendo a nuestras capacidades creativas como la riqueza que son y viendo a nuestros hijos como la esperanza que son y nuestra tarea es educar su ser completo para que puedan enfrentar ese futuro, a propósito quizás nosotros no veamos ese futuro, pero ellos lo verán. Y nuestro trabajo es ayudarles a que saquen provecho de él.

viernes, 25 de febrero de 2011

Los cambios del siglo XXI


Escuela 2.0 - ¿Por qué? Parte I


Vivimos en tiempos exponenciales debido a la globalización y al desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones. Los cambios se suceden a una velocidad vertiginosa y procesos sociológicos, políticos y económicos que anteriormente tardaban décadas en ocurrir ahora se suceden a una velocidad impensable hace sólo unos pocos años. Nos encontramos ante un problema vital nuevo que debemos afrontar desde su raíz: la educación.


Los niños que entren en la escuela primaria este año, se estarán retirando previsiblemente en 2077 y nadie tiene ni idea de cómo será el mundo dentro de 10 años. Sin embargo se supone que los educamos para eso, para ese tiempo, así que la incertidumbre, creo que es extraordinaria.


El sistema educativo actual se debe adaptar a esta nueva realidad. Nuestro sistema educativo se basa en la idea de habilidad académica. Y hay una razón: Todo el sistema educativo fue inventado hace poco más de 150 o 200 años. En el mundo no había sistemas de educación pública antes del siglo XIX. Surgieron por las necesidades de la industrialización. De esta forma el sistema educativo actual prepara a los individuos mentalmente para pensar como un futuro empleado y para mantener un flujo constante de trabajadores que busquen un empleo "seguro y estable" en las fábricas y corporaciones de la era Industrial o de la Información.


Sin embargo, estamos pasando de una economía y una sociedad basadas en las capacidades lógicas, lineales y computacionales propias de la era de la Información a una economía y una sociedad basadas en las capacidades como la creatividad, la empatía y la visión global. Estamos entrando en la era Conceptual y, por tanto, los modelos del pasado ya no son aplicables a las nuevas necesidades de nuestro tiempo.


En los próximos 30 años, según la UNESCO, en el mundo se graduarán mediante la educación más personas que todas las que lo han hecho desde el principio de la historia hasta hoy. Y la combinación de todo lo que emerge, la tecnología y su efecto transformador en el trabajo y la enorme explosión demográfica han hecho que de repente los títulos no valgan nada. ¿No es cierto?


Los integrantes de la generación del Baby Boom tenían claro que con un título tenías un trabajo. Si no tenías trabajo era porque no lo querías. Pero ahora los jóvenes con título universitario con frecuencia se van a casa a seguir jugando sus videojuegos porque necesitan una master donde antes necesitabas una licenciatura o bien necesitan otra licenciatura o un doctorado.


Nos encontramos en un proceso de inflación académica y, en medio de este escenario, estamos preparando a nuestros estudiantes para trabajos que todavía no existen, donde usarán tecnologías que no han sido inventadas, para resolver problemas que todavía no somos conscientes de que existen.


En este escenario es preciso pensar cómo deben plantear su función las instituciones educativas para poder afrontar con éxito estos retos de futuro que ya tenemos aquí.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Tot està per fer, tot és possible



Un altre món és possible, un altre ésser humà és necessari


El Nadal s’apropa. No te n’adones i ja torna a ser aquí. Una vegada més assenyalant que un any ha acabat. Moltes coses passen en un any, és increïble si hi penses detingudament. Hi ha qui diu que un any ha valgut realment la pena si has tingut ocasions tant de riure com de plorar. És senyal inequívoc de que has viscut intensament molts moments i, per tant, implica que estàs viu i tens motius per viure.

El Nadal sovint tots el celebrem de diferents maneres i per diferents motius. Uns ho celebrem per tradició o creença, envoltats de la família i dels amics. S’engalanen les cases i els carrers, s’intercanvien regals i ens desitgem amor, pau i alegria.. Altres ho celebren d’una forma més privada i discreta, recollits en la seva espiritualitat més íntima i allunyant-se de la voràgine consumista que desborda aquestes festes. Altres els embolcalla una gran tristor al recordar als éssers estimats que ja no hi són i que troben a faltar i desitgen que aquesta època passi ben despresa.

Molt sovint ho celebrem amb una combinació de tot plegat, ja que la vida és tot això alhora.

La vida:

-És una oportunitat, aprofita-la.
-És un somni, fes-lo realitat.
-És un repte, afronta’l.
-És un deure, compleix-lo.
-És amor, gaudeix-ne.
-És tristesa, supera-la.
-És un misteri, desvetlla’l.
-És un himne, canta’l.
-És felicitat, mereix-la.
-És la vida, defensa-la.


14-10-2005

lunes, 1 de febrero de 2010

El juego de la vida

La suma de cada uno forma un colectivo

El Go es un un juego milenario cuyo principal atractivo reside en la simplicidad de sus reglas y el nivel de riqueza, sutileza, profundidad y complejidad a la que se puede llegar. Los elementos del Go, son muy primitivos, son tan esenciales como piedra y madera; blanco y negro; cuadrado y círculo. Las piedras son todas iguales, no como el ajedrez que son distintas. Las reglas no sólo son simples, sino que también son naturales. La idea es controlar territorio así como los animales y el hombre, que a través de la guerra, siempre buscó controlar territorio. En el Go se trata de conquistar territorio. El Go es un juego "general": Pocas reglas (y entonces muchas situaciones posibles). El Go es un juego abstracto: poca diferenciación entre sus elementos porque las piedras son todas iguales, salvo el color

El hecho de que el Go sea un juego simple y tan complejo como se quiera, natural, general y abstracto, lo convierte en una fuente de inspiración para aplicar los conocimientos de Go a todo tipo de situaciones en las que hay comunicación, cooperación o conflicto, es decir, a casi todas las interacciones humanas. Muchos dicen que el "el Go es como la vida", y esto ciertamente no es una exageración o un slogan. Aprendiendo el Go, uno aprende comportamientos para todo tipo de situaciones. Otro de los atractivos que tiene es que indudablemente la racionalidad y el pensamiento lógico intervienen mucho, pero también hay mucho de intuición, creatividad, estética, sensibilidad y armonía.

Los jugadores juntos en ese juego ya no son seres separados, individualistas, que ante todo quieren su propio beneficio, sino que su preocupación será conseguir un equilibrio y una armonía con la otra fuerza en oposición. Así, el resultado final se obtendrá como consecuencia de un proceso natural: pierde el que menos equilibrio y armonía ha logrado.

Ante esta crisis del sistema a nivel global que estamos viviendo es preciso realizar un cambio de paradigma similar al del ajedrez al Go. Si fallamos en hacer esto, perderíamos una gran oportunidad de prosperar en el siglo XXI. Si nos apegamos al tipo de conceptos de guerra del ajedrez, no podemos esperar otra cosa mejor que una paz fría, o a lo peor una guerra económica caliente. Cambiando al nuevo paradigma del Go, las naciones encontrarán las herramientas necesarias para construir un próspero y pacífico futuro.

En el ajedrez la partida comienza con todas las piezas sobre el tablero. El jugador tiene todos los recursos a su disposición, como si fuera un ejército al completo, con el fin de dar muerte al rey adversario, el jaque-mate. Durante la lucha -una especie de batalla medieval- ambos ejércitos irán perdiendo parte de sus efectivos, hasta que al final uno de los dos reyes muere.

En cambio, en el Go el tablero comienza vacío, se empieza de la nada y se va construyendo poco a poco. El objetivo no es destruir al adversario, sino que basta con hacerlo un poco mejor que él, conseguir tan sólo un punto más de territorio. Aunque a veces haya que matar para sobrevivir, en el Go rige el principio: “vive y deja vivir”; el inmenso espacio y su ocupación constituyen un fin, y la destrucción -siempre parcial del adversario es sólo un medio utilizable. Es un juego de coexistencia y su esencia coincide con la dialecta natural entre la vida y la muerte. En el ajedrez es justo al revés, el espacio es relativamente pequeño, y su ocupación es sólo un medio táctico o estratégico para llegar al mate.

La era que emergerá tras la presente crisis será la de la eficacia, la de la productividad, la de evitar desperdiciar los recursos, la de lograr una armonía entre lo que se necesita y lo que se tiene y en supeditar la ciencia y la tecnología a la justicia y el bien. Es decir, se tratará de encontrar un equilibrio entre la ambición y la prudencia, entre el tener y el ser, entre el individualismo y el conjunto, entre la razón y los sentimientos. En definitiva un nuevo mundo más justo y equilibrado. Un mundo más natural en el que se reproduzcan las dinámicas vitales de forma tan obvia como ya aparecen en la mente y a los ojos de un niño. El paradigma del Go nos conduce, no a la atrincherada convicción sobre la guerra o «bellum justum», sino a reflexionar sobre el reparto, la distribución, y la prosperidad en pacífica armonía. Esta es la maravilla y el atractivo del Go.

martes, 19 de enero de 2010

Disfrutando el momento


La conciencia de lo cotidiano
Con este post se cumplen se cumple un año del inicio de este blog la cual cosa no deja de ser más que una pequeña alegría que me llena de gran satisfacción. Para este inicio de 2010 propongo continuar con el tema ya iniciado en el último post de 2009. La búsqueda de la felicidad.

A menudo muchas personas deciden vivir su vida con la premisa de que llegado un momento alcanzarán cierta meta u objetivo que desean y anhelan con toda su alma. Su lógica se basa que una vez llegado ese momento serán capaces de disfrutar de una inmensa alegría y felicidad que será capaz de compensar todos los sinsabores y dificultades que se hayan podido encontrar por el camino. Es una visión orientada a las esperanzas que nos ha de traer un futuro siempre incierto mientras se vive un presente de espaldas a la realidad y encorsetado en una pauta y rutinas que permitan edulcorar las verdades incómodas del presente.

Desde mi punto de vista este planteamiento resulta equivocado ya que es muy posible que se tenga que llegar a pagar una factura muy elevada por algo que quizás no merezca tanto la pena. Como decía Pearl S. Buck: “Muchas personas se pierden las pequeñas alegría mientras esperan la gran felicidad”.

Y es quizás en esas pequeñas alegrías cotidianas donde reside la verdadera felicidad que tan escondida parce a veces y que resulta tan difícil de hallar. Estas pequeñas dichas engloban los placeres, los disfrutes, y todo aquello que nos hace sentir felices.

Una gran alegría no se aprecia en todo su valor si uno no está preparado. Se trata de apreciar lo que se vive cada día y de sacar lo mejor. Es, antes que nada, un estado de espíritu. Una manera de vivir los días intentando ver el lado bueno, disfrutar de algo positivo para sí mismo pero también para la colectividad.

Los grandes placeres están ligados siempre a nuestras necesidades (comida, sueño, sexo, espíritu). Pero hay pequeños placeres que ni siquiera forman aficiones, que son imperceptibles incluso para quien los tiene: son gustos, caprichos, rutinas placenteras que a menudo mantienen nuestro equilibrio, nuestra situación con el entorno y la vida humana en armonía.

Estos minúsculos momentos de alegría, aunque no son trascendentes y podríamos prescindir de ellos un día o dos, cumplen una función en nuestro equilibrio diario. Nos mantiene más a tono, más a gusto, más libres. Y son los que más nos personalizan, nos identifican. Son placeres privados, intransferibles que duran un ratito. Como la vida misma.

A veces, la vida deja de ser un puro tránsito entre el pasado y el futuro y adquiere una intensidad eterna. Saber apreciar estos pequeños placeres nos garantiza un bienestar en el cuerpo y la mente. Para sentirse feliz no es necesario poseer un objeto concreto sino que basta en disfrutar de los momentos que uno tiene.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Buscando en tu interior




Para cambiar el mundo hay que empezar por cambiar uno mismo


Se acerca la Navidad. Una época de celebración y espiritualidad. Unos momentos en que se busca a toda costa ser feliz. Pero, ¿Cómo? Siguiendo la dinámica materialista del consumo compulsivo para ocultar otras realidades espinosas o más bien disfrutando de una etapa de recogimiento interior que permita el nacimiento de valores y sensaciones que nos completen como personas. ¿Tener o ser? A modo ilustrativo os propongo la siguiente fábula.


Dice el cuento que en el principio de los tiempos se reunieron diversos demonios para realizar una diablura. Uno de ellos dijo: “Tenemos que quitar alguna cosa a los hombres, pero ¿qué les podemos robar?”. Después de pensar mucho en ello uno dijo: “¡Ya lo tengo! Les quitaremos la felicidad, pero el problema es donde la esconderemos para que no la puedan encontrar”.


El primero propuso: “La esconderemos en la cima de la montaña más alta del mundo”. Inmediatamente el otro le dijo: “No, recuerda que tienen fuerza; un día alguien podría llegar a subir y encontrarla, y si la encuentra uno todos sabrán donde esta”.


Poco rato después otro propuso: “Entonces la esconderemos en el fondo del mar”. Y otro contesto: “No, recuerda que tienen curiosidad; un día alguien construirá un aparato para poder bajar y la encontrará”.


Otro propuso: “Escondámosla en un planeta lejano de la Tierra”. Y le dijeron: “No, recuerda que tienen inteligencia; un día alguien construirá una nave para poder viajar a otros planetas y lo descubrirán, y entonces todos tendrán la felicidad.


El último de los demonios no había pronunciado ninguna palabra y había escuchado atentamente todas las propuestas anteriores. Las analizó todas y entonces dijo:”Creo que ya sé donde la podemos poner porque realmente no la encontrarán nunca”. Todos lo miraron sorprendidos y le preguntaron al mismo tiempo: “¿Dónde?”.


El demonio contestó: “La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola fuera que no la encontrarán nunca”. Todos estuvieron de acuerdo y desde entonces ha sido así: el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la lleva dentro.


Debemos buscar en nuestro interior para encontrar el camino de la felicidad. Es verdad que los seres humanos tenemos fuerza, inteligencia y curiosidad. Pero lo que los diablos del cuento no tuvieron en cuenta es que también tenemos compasión, sabiduría y paciencia. Es por ello que la felicidad depende de nosotros mismos. Sólo hay que mirar hacia nuestro interior y en el de los demás y buscar el equilibrio de la fuerza que con nos conecta a todos nosotros.

Nacer sin ayuda


¿Qué es ser bueno? Ser valiente es ser bueno
La resilencia es un término que está asociado a la capacidad de los sujetos a sobreponerse a las adversidades, pérdidas o periodos de intenso dolor emocional. Cuando una persona es capaz de hacerlo se dice que tiene la resilencia adecuada y puede superar los contratiempos o incluso salir reforzado. En el mundo animal encontraremos una comparación muy ilustrativa.

El gusano de seda construye un capullo para posteriormente liberarse y renacer como una mariposa después de la metamorfosis. El proceso de liberación es extremamente complicado porque la crisálida debe aplicar una enorme cantidad de fuerza con sus apenas formadas alas para romper la cáscara de seda que la ha protegido durante su transformación.

Los científicos estaban intrigados sobre qué pasaría si ayudaban a la mariposa en este proceso e intentaron asistirlo para comprobarlo. Así que cuando llegó el momento de la liberación abrieron artificialmente desde el exterior una serie de capullos. Las mariposas ilesas comenzaron a hormiguear liberadas de la seda, pero fueron incapaces de arrancar el vuelo. No se pudieron alimentar y murieron, porque no podían ni sabían volar. Ninguna fue capaz de elevarse por el aire y, como en ese estado no podían acceder al néctar de ninguna flor, murieron de inanición.

De esta prueba científica se desprende que el sobreesfuerzo, la gran cantidad de energía desplegada por las mariposas para abrir el capullo, es necesario para que después confíen en la fuerza de sus alas. Pero si no pasan por la experiencia de hacerlo de manera autónoma, si no lo experimentan en primera persona, no tienen ningún recuerdo ni sentido de seguridad, cosa que podemos trasladarla fácilmente al mundo de los seres humanos. No se atreven a abandonar la seguridad que les ofrece la tierra y mueren.

Este fenómeno hace pensar mucho en las personas que no se atreven a vivir su propia experiencia. De esta forma, completar el de duelo desencadenado por una grave crisis, por una gran pérdida, podría ser considerado como la metamorfosis después de la cual nos libreamos de la coraza del dolor que nos contenía pero que lentamente ha ido cayendo, en el ejercicio del reconocimiento de la nueva realidad, de asumir el dolor, de encontrarle un sentido y de constatar que, a pesar de todo, la vida vale la pena vivirla con entrega y gratitud.

Así es como podemos vencer el caparazón de la angustia, la tristeza y el desasosiego; utilizando las alas de nuestro espíritu renovado para volar como un nuevo ser hacia los horizontes de nuestro destino.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Dar y recibir

Conciencia global: del Yo al Nosotros

Debemos cultivar una conciencia global tal como descubre el protagonista de la siguiente historia.

“Un hombre estaba perdido en el desierto destinado a morir de sed. Por suerte, llegó a una vieja cabaña, medio derruida sin ventanas ni techo. El hombre deambuló por ella y encontró una pequeña zona sombreada para acomodarse y protegerse del calor y del sol. Miró a su alrededor y vio una vieja bomba de agua oxidada completamente. Se arrastró hacia allí,, cogió el mango y comenzó a bombear, bombear y bombear sin parar, pero no pasaba nada.

Desilusionado se dejó caer hacia atrás y entonces se dio cuenta de que tenía a su lado una botella vieja. La miró, las limpió del polvo que la cubría y pudo leer que decía: “Primero es preciso que prepare la bomba con todo el agua que contiene esta botella, amigo mío. Después, por favor, tenga la gentileza de volverla a llenar antes de irse”.

“El hombre desenroscó el tapón de la botella y se percató de que estaba llena de agua…. ¡Llena de agua! De repente se encontró en medio de un dilema. Si bebía de aquella agua él podría sobrevivir., pero si la utilizaba en aquella bomba vieja y oxidada, quizás obtendría agua bien fresca, bien fría, del fondo del pozo, y podría beber toda el agua que quisiera. O quizás no. Quizás la bomba no funcionaria y habría utilizado inútilmente el agua de la botella... ¿Qué debería hacer? Poner el agua en la bomba y esperar que saliera agua fresca…o ¿Beber el agua de la vieja botella e ignorar aquel mensaje?

¿Debería perder toda aquella agua con la esperanza de que aquellas instrucciones poco fiables escritas mucho tiempo atrás? Al final vertió toda el agua en la bomba, cogió el mango y empezó a bombear, y la bomba empezó a chirriar, pero ¡No pasaba nada! La bomba continuó haciendo ruido y luego, de repente, empezó a salir un hilillo de agua, después un pequeño chorro y finalmente el agua empezó a manar en abundancia.Agua fresca, cristalina.

Llenó la botella y bebió, la llenó otra vez y bebió todavía a más. En seguida la volvió a llenar para el próximo viajante, la llenó hasta arriba, cogió la pequeña nota y añadió otra frase: “Créame que funciona: debe dar todo el agua antes de obtenerla nuevamente.”

Dar y después recibir, este debe ser nuestro punto de partida en este camino del Yo al Nosotros, en este viaje de solidaridad y empatía que, más que nunca, nos toca emprender. La situación pide una responsabilidad global delante del que desea un beneficio rápido que perjudicará el entorno y nuestras capacidades.

Buena Crisis


¿Queremos ser causa o efecto?
Os explicaré una fábula inspiradora sobre el tema.

“Una hija se quejaba a su padre de las dificultades de su vida. No sabía cómo salir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando resolvía un problema siempre aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, se la llevó a su trabajo. Una vez allí llenó tres ollas de agua y las puso al fuego bien fuerte. Pronto empezó a hervir el agua. En una de las ollas puso zanahorias, en la otra huevos y en la tercera granos de café. Las dejó hervir sin decir nada.

Su hija esperó con impaciencia preguntándose qué era lo que pretendía su padre. Veinte minutos después su padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las puso en un bol. Sacó los huevos y los puso en un plato. Finalmente coló el café y lo puso en un tercer recipiente. Miró a su hija y le dijo:

- ¿Qué ves?
- Zanahorias, huevos y café –respondió ella.

Le pidió que se acercara y tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Después le pidió que cogiera un huevo y lo rompiera. Era un huevo duro. Le pidió también que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su aroma. Humildemente la hija le preguntó:

- ¿Qué quiere decir todo esto, papá?

Entonces el padre le explicó que los tres elementos habían sufrido la misma adversidad: el agua hirviendo, pero que habían reaccionado de maneras diferentes. La zanahoria era dura antes de ir a la olla, pero después de hervir se había vuelto débil y fácil de deshacer. El huevo había llegado frágil al agua, su cáscara fina protegía su interior líquido, pero después de someterse a altas temperaturas su interior se había endurecido. Los granos de café, en cambio, eran únicos: después de cocerse se habían transformado en líquido.

- ¿Tu quien eres preguntó a su hija?-.
Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿Cómo respondes? ¿Eres una zanahoria que parce fuerte pero que cuando toca el dolor se vuelve débil y pierde su fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza con un estado maleable? ¿Tenías un espíritu fluido pero después de una muerte, un despido o una noticia sorprendente te has vuelto duro y rígido? Por fuera se te ve igual, pero… ¿Eres amargado y áspero, con un espíritu y un corazón endurecidos? ¿O eres como un grano de café? El café cambia el agua cuando hierve, el elemento que precisamente le causa el dolor. Cuando el agua alcanza su punto de ebullición, el café consigue su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor, tu reaccionas mejor y haces que las cosas de tu alrededor mejoren.”

En esta vida hay quien requiere certidumbre y recurre al “si no lo consigo es por culpa de otro de alguna cosa”. Mientras que hay quien reconoce la incertidumbre y la incorpora en su día a día y recurre al “no sé qué pasará, pero intentaré sobrepasar con amabilidad y habilidad cada adversidad y dificultad que aparezca en mi vida. Esto es cambio y transformación. Y la palabra clave en esta actitud es responsabilidad.

En definitiva, en una crisis puedes ser espectador, ser víctima o perderte en la queja y culpabilizar el sistema (bancos, políticos, agentes sociales, etc.). Podemos esperar que un mesías lo arregle todo o aceptar nuestra corresponsabilidad en todo lo que está pasando.

Vivimos en un mundo simbiótico, lleno de interrelaciones y en cambio continuo. Tu, yo, podemos ser causas, motores, impulsos, energías, si asumimos la responsabilidad propia y los efectos de la responsabilidad ajena.

jueves, 1 de octubre de 2009

Actitud activa y positiva


La vida es bella

Arran del bosc n’hi ha una ermita
a prop l’hotel de Mas Badó
amb una verge dolça i bonica
que té als braços el seu nadó.

Que té l’església , que té l’estança
que omple de pau i dolç conhort,
deixar-la sempre m’infon recança
car deixo en ella bocins de cor.

Proper del bosc la Verge aimada
somriu joiosa tots els moments
que s’hi atansen grans i mainada
a rebre en ella els Sants Sagraments.

Bateigs i noces, l’amor convida
a celebrar en el recer sagrat
o bé a trobar consol sens mida
quan la dissort a colpejat.

Què esperes, no dubtis i vine
veuràs com és bonic i bo
gaudir la joia I pau divina
que té el recer de Mas Badó.

Mercè Rabassó 1982

Levántate y anda

Los pequeños cambios son poderosos

Dicen que la adopción se ha llegado a convertir en una moda. Puede ser que en algunos casos sea cierto, pero creo que con este tema no se puede frivolizar. Se trata de una decisión complicada y difícil, los trámites son muy largos y pesados y el tiempo de espera es lo suficientemente largo que te permite poder madurar una decisión tan importante en tu vida. Por no hablar de que tu vida es examinada y analizada con lupa en todas sus vertientes (médica, económica, socio-familiar, penal, etc.) para determinar si resultas ser un padre “idóneo”. En definitiva, un proceso excesivamente burocrático y mal gestionado desde los organismos públicos.

Las personas que se embarcan en este proyecto vital no son dioses ni individuos temerarios o aburridos con su rutina diaria. Se trata más bien de personas decididas y con coraje dispuestas a aportar su amor y su dedicación a alguien que lo necesita. A pesar de los múltiples impedimentos y dificultades que las distintas administraciones son capaces de llegar a poner durante este largo camino, los padres adoptivos son seres llenos de esperanza, convencidos de que merece la pena hacer alguna cosa para que este mundo sea más y mejor.

El día 14 de este mes se cumple el primer año desde que conocí a mi hijo. La casualidad quiso que coincidiera con su tercer cumpleaños. La experiencia de todo este tiempo ha sido intensa, dura y gratificante. Él sufre un cambio enorme al pasar de un entorno en el que no sabes muy bien que tenía a pasar a tener el amor y cuidados de una familia, acostumbrarse a un idioma y cultura distintas, comidas y olores nuevos, creación de nuevos vínculos, etc.

No se trata de un cambio trivial, ni mucho menos, aunque a priori las cosas se presuman que cambian para mejor. Los padres “idóneos” asumen la tarea de padre y el oficio de educador en un proceso que va de 0 a 100 en muy poco tiempo. No hay transición. Es un “big bang” en toda regla. Para lo bueno y lo malo. Donde hay que indagar qué cosas de las aprendidas hay que preservar y cultivar y cuales se deben desaprender y cambiar. Continúo aprendizaje y constante práctica de prueba y error. El manual de instrucciones no existe y el instinto junto con algún que otro sabio consejo y el cariño son tus mejores aliados.

Pero sobre todo: paciencia e insistencia. Una experiencia vital que desborda cualquier ejercicio de preparación y que pone a prueba todo aquello de lo que somos capaces. Un padre y un hijo no están hechos de nada tan frágil y corruptible como la carne y la sangre. No, un padre y un hijo se forjan con el esfuerzo, la voluntad y el corazón. El transcurso del tiempo consolida los vínculos y acaba poniendo las cosas en su sitio. Como decía el filósofo alemán Friedrich Nietzsche: “Lo que no nos mata, nos hace más fuertes” y, en este caso, sin duda, que nos hemos fortalecido como personas y como familia.

Muchas veces nos preguntamos, y más si cabe en estos tiempos de crisis, porque este o aquel problema no se arregla o soluciona. Porque no interviene el Ayuntamiento, la Comunidad Autónoma, el Estado, la Unión Europea, la ONU, la OTAN, el FMI, la FED y un sinfín de instituciones que se suponen poderosas y alejadas del ciudadano corriente. ¿Son realmente eficaces estas estructuras para resolver los problemas reales de las personas (ej: abandono de un niño)? Algunas por ser demasiado localistas y otras por ser demasiado globales y lejanas dejan muchos problemas esenciales, que en principio deberían de solucionar, en tierra de nadie.

La respuesta del ciudadano de a pie tiende a ser inmovilista o de queja bajo el pretexto de que uno a título individual no puede resolver nada y que ya existen estas instituciones para gestionarlo o resolverlo. No estoy de acuerdo con este argumento. ¿De qué sirve quejarse de lo complicado y difícil que resultan las cosas? Hay muchas cosas en esta vida que dependen tan sólo de uno mismo. Centrémonos en ellas. Hay que levantarse y buscar las circunstancias y si no las encontramos, las debemos de crear. Sólo así conseguiremos que los pequeños gestos a la larga se conviertan en cambios poderosos.

sábado, 1 de agosto de 2009

Los ídolos del pueblo

Nuestra apuesta de futuro

¿Por qué están tan sobrevalorados personajes como las estrellas de la música, los deportistas de élite, los actores y actrices de cine y un largo etcétera de individuos que a través de su obra o actividades no han contribuido tanto a la humanidad?

¿Será por que encarnan algún tipo de valor que merece ser seguido y admirado por las nuevas generaciones? No lo creo. Se trata más bien de un conjunto de espejismos que pululan en nuestra sociedad con el objetivo de captar toda la atención del público bajo el único argumento de que son singulares, excepcionales e inigualables en lo que hacen y que merecen un reconocimiento y admiración planetaria por las gestas que llevan a cabo.

Así se convierten en verdaderos mitos vivientes dignos de adoración y fama mundial que ingresan ingentes fortunas por sus actividades. Todo ello sazonado con puntuales acciones benéficas para mejorar su imagen pública mientras mantienen sus ahorros inconfesables a buen recaudo en paraísos fiscales. Ante esta coyuntura que se promete a primera vista tan halagüeña ¿Quien no se plantearía, o, mejor aún, desearía no ser uno de ellos? Un superhéroe de carne y hueso deseado, imitado, amado y codiciado allá donde quiera que estés. El ego del individuo en su máxima expresión.

Sin embargo, estos individuos no resultan más que meros ídolos de barro. El valor percibido que aportan a la sociedad está muy por encima del valor que realmente aportan a la misma. Se les asocia a modelos de esfuerzo, tenacidad, talento, espíritu de superación y un largo etcétera dignos de ser el referente de cualquier joven de nuestra sociedad. Pero nada más alejado de la realidad. En su mayoría no son más que la punta del iceberg de una sociedad ególatra, que busca el triunfo fácil, poco solidario, hedonista y cortoplacista. Son el entretenimiento de una sociedad agobiada y caduca que necesita de referentes para justificar y motivar su modo de ser ya no sostenible.

No es sostenible que unos cuantos individuos ganen y posean unos cuantos centenares o miles de veces lo que gana un individuo medio de la sociedad. ¿Y por qué? ¿Acaso son tan precisas y preciosas sus aportaciones? Quizás en unos casos si pero tal magnitud de desproporción en la compensación final resulta injustificable. Además se da la paradoja que esa misma descompensación es auto realimentada por los propios individuos de la sociedad que ensalzan y pagan por estos ídolos de paja para conseguir entretener sus mentes y alimentar un sueño que jamás alcanzarán en vez de trabajar y luchar por realidades más asequibles y fructíferas.

¿Por qué no se recompensa y valora a los individuos de nuestra sociedad en función del valor real que aportan dentro de una escala amplia pero no tan desproporcionada? Un médico que se dedica a realizar delicados y difíciles trasplantes de órganos salvando vidas debería ser más conocido y mejor recompensado que un actor o actriz de cine. Su labor posee mayor mérito y aporta más beneficios al conjunto. Ni que decir tiene que requiere de mayor preparación, estudio y esfuerzo.

De la misma manera ocurre con un científico que lleva toda una carrera profesional en pos de una cura o vacuna para una determinada enfermedad. Ni que decir tiene que sus logros serán mejores para todos que las posibles actuaciones de un deportista. De igual forma que un magistrado que se encarga de impartir justicia con equidad y garantizar así los principios básicos de convivencia en nuestra sociedad contribuye de una mayor forma al bienestar colectivo que cualquier estrella de música. Su imparcialidad, criterio, conocimiento, ecuanimidad no se adquieren sino tras largos años de esfuerzo y preparación.

¿Esta nuestra sociedad reconociendo por igual ambos tipos de ídolos? ¿Está desproporcionado el valor con el que recompensamos a unos y premiamos a otros? Cuando las nuevas generaciones se planteen que hacer en el futuro ¿Qué camino tenderán a elegir?

Si tenemos claro que queremos construir un modelo de sociedad mejor debemos crear ídolos del pueblo que de verdad fomenten su mejora y crecimiento. Remunerarlos y reconocerlos de la forma adecuada hará que la sociedad de hoy y las generaciones futuras encuentren en ellos el referente adecuado y que lo tomen como guía en su futuro.

La fortaleza de los vínculos


Relaciones de confianza

¿Es la confianza una palabra más de los que aparecen en este blog? ¿Es quizás el concepto que da sentido a la maraña de términos que a menudo utilizamos para tejer el sentido de nuestra vida? Desde un punto de vista académico se puede definir la confianza como la esperanza firme que se tiene de alguien o algo. Es por esta razón que el ser humano precisa de ella en múltiples situaciones para poder vivir.

Tiene confianza un niño en que la mano de sus padre lo lleve a un lugar seguro donde no le pueda pasar nada malo. Tiene confianza el hijo en que su madre lo cuidará y velará por él cuando esté enfermo. Tiene confianza el estudiante en que su profesor le enseñará correctamente los detalles y la verdad de las materias de la vida. Tiene confianza el ser humano en que su vida va a tener un sentido y en que quizás hay alguna cosa superior más allá de la muerte. Tiene confianza el seguidor del equipo de futbol hasta el último segundo del partido en que sus jugadores alcancen la victoria merecida. Tiene confianza el presunto culpable en el juez que dicta la sentencia en un contencioso entre vecinos. Tiene confianza el ciudadano en la veracidad de las noticias que recibe de los distintos lugares del mundo. Tiene confianza el autor de una novela en el traductor de la misma a las distintas lenguas para que llegue el mismo mensaje a todos sus lectores. Tiene confianza todo un pueblo en la virtud de su clase dirigente…

Vivimos en una época de crisis ¿Económica? ¿Financiera? ¿Social? Yo más bien diría que lo que vivimos es una crisis de confianza. Hemos dejado de confiar en las instituciones y en las personas. Las instituciones, moribundas casi todas, han perdido gran parte de su valor y sentido en las consideraciones de los ciudadanos. Desde la universidad a la política, desde los medios de comunicación a la Iglesia, desde la familia hasta la escuela, y no se diga ya de los bancos y las demás instituciones financieras tras haber estafado a millones de clientes.

Así, frente a la decreciente fe en las instancias constituidas, la gente tiende a fiarse más del amigo, el conocido, el vecino, el boca a boca e incluso el rumor. La escala de valores se ha dañado y ha provocando que la confianza haya buscado otros anclajes. Sin ella se tiene una situación de incertidumbre acerca de las acciones de los semejantes; gracias a ella, es posible suponer un cierto grado de regularidad y predictibilidad en las acciones sociales, simplificando el funcionamiento de la sociedad. Por lo tanto, ¿Cómo es posible seguir adelante sin poseer la necesaria seguridad que cada uno debe tener en sí mismo y en los demás?

La confianza es una hipótesis sobre la conducta futura del otro y se verá más o menos reforzada en función de las acciones. Es una actitud que concierne el futuro, en la medida en que este futuro depende de la acción de un otro. Es una especie de apuesta que consiste en no inquietarse, del no-control del otro y del tiempo. Sin embargo, esta apuesta que hacemos en el futuro se puede resquebrajar por distintos motivos. La confianza es como una joya frágil. Cuesta largo tiempo y mucho esmero conseguirla brillante y pulida, pero un simple traspiés la puede llegar a romper en un instante.

Es cierto que la confianza es algo que cuesta enormemente de ganar, pero que se puede perder en cuestión de un momento. La confianza es la base sobre la cual se puede establecer y cimentar el resto de valores: amor, respeto, tolerancia, etc. Constituye los cimientos de las relaciones interpersonales y es por eso, que lleva su tiempo construirla cuando se trata de crear una relación sólida y perdurable. Nos permite creer que una persona o un grupo serán capaces y desearán actuar de manera adecuada en una determinada situación y pensamientos. Y esta sensación resulta ser del todo reconfortante.

Quizás nuestra vida es tan solo el anhelo de alcanzar la confianza en algo y alguien y no llegar a perderla jamás. Para salir de esta crisis hemos de recuperar, buscar y construir nuevos referentes dignos de merecer nuestra confianza. Aquello que se ha roto, tras el correspondiente periodo de duelo, debe ser reparado debidamente Ello implica coraje, esfuerzo, insistencia y paciencia. Valores de siempre para nuevos tiempos. La confianza es un vínculo que, una vez establecido entre los individuos de una comunidad, resulta enormemente poderoso. Necesitamos de él para poder abordar el futuro con paso firme.

miércoles, 1 de julio de 2009

La inteligencia social



Los individuos y el conjunto

Los seres humanos hemos instaurado la inteligencia individual, la autonomía personal, la realización del yo en lo más alto de nuestra escala de valores. El individualismo ha constituido la esencia de nuestro sistema desde hace más de 200 años y los resultados han sido espectaculares en lo bueno y en lo malo.

Hemos creado y destruido como ninguna especie lo ha hecho. Nuestra inteligencia social se colapsa a veces. El siglo XX ha sido testigo de crueles estupideces colectivas. El modelo que hemos generado se encuentra ya agotado y debe cambiar de alguna manera ya que no lleva a ningún sitio.

La inteligencia individual no es de fiar. Puede justificar el egoísmo mas desmesurado, el egocentrismo más feroz. Si sólo procuramos por nosotros y tan solo nosotros mismos en el fondo nos hacemos más débiles y manipulables ante los poderes que controlan el mundo. Divididos en islas somos fácilmente controlables y no tenemos nada que hacer. Somos ricos como individuos y colectivamente podemos hacer más y mejor que si nos planteamos las cosas de forma aislada.
La solución tampoco está en el colectivismo que anula la iniciativa y la libertad individual en aras de un supuesto bien colectivo. Todos necesitamos alicientes e incentivos para sentirnos realizados como personas. Si limitamos las capacidades innatas del individuo corremos el peligro de sucumbir a una mediocridad generalizada.

El modelo futuro quizás debe estar en un modo de relacionarse que aumente las posibilidades de cada uno de los participantes, sin mermar las capacidades del conjunto. La idea básica consistiría en conseguir que la interacción de los individuos de nuestra colectividad sea de tal forma que consiga producir un aumento de la capacidad del conjunto. De esta manera, el talento individual debe contribuir a la construcción de la inteligencia compartida del colectivo, que a su vez ha de aumentar las posibilidades de sus miembros. El objetivo debería ser obtener una espiral de realimentación positiva entre el individuo y el colectivo.

Es preciso tener el convencimiento, la voluntad y el coraje de que trabajando conjuntamente podemos establecer las bases sólidas para crear un sistema de valores que procure hacer las cosas de una forma más equitativa y mejor. Quizás suene idealista pero sólo las personas que tienen ideas diferentes son capaces de transformar el mundo. Es más poderosa una idea que 100 cañones. La alternativa de no hacer nada y esperar no tiene ningún sentido. Al mundo le toca cambiar y ya está cambiando.

Nuestro mundo empieza con nosotros mismos como personas, nuestra pareja, hijos, familia, amigos, etc. Si este mundo nuestro no cambia o no cree que deba cambiar entonces vamos mal. El inmovilismo que ahora nos atenaza por la incertidumbre no debe ser el argumento para no hacer nada nuevo. Si queremos que las cosas cambien debemos hacer cosas diferentes.


Todo camino, por largo que sea, comienza por un primer paso. No esperemos a encontrar el camino para atrevernos a realizar el primer paso en pos de nuestro destino.


Recordando


Mi madre

En el post del pasado mes de mayo publiqué una poesía que trataba sobre la figura de la madre ya que me pareció muy indicado para aportar contenidos a ese mes. Además esa poesía era obra de mi madre, así que se ajustaba perfectamente al propósito que tenía: un homenaje a todas las madres de este mundo.

Una de las grandes aficiones de mi madre era escribir poesías dedicadas a sus seres queridos o tratar aspectos de la realidad que le llamaban la atención. Creo que la poesía de ”La madre” es una de las mejores. No deja indiferente a nadie. Supongo que es por el tema que toca ya que todos nos podemos sentir identificados al mismo de una forma u otra. Por otro lado, tiene un sentimiento y una carga emocional enorme como corresponde a una verdadera obra de arte. Oírla declamarla en directo siempre ha sido toda una experiencia vital.

El 26 de este mes de julio se cumplen 10 años desde que nos dejó y siempre la he tenido presente. Fue una cosa repentina que nos pilló a todos por sorpresa y que siempre me ha impactado. De todas formas tengo la certeza que siempre ha seguido estando a mi lado tanto en los momentos buenos como en los malos. Con la perspectiva del tiempo intento recuperar todo lo que de ella he recibido, que es mucho, y aportarlo a mi vida. Ella sabía vivir la vida bien, disfrutando de todo lo bueno a pesar de los nubarrones que siempre aparecen. Una persona con gran fe en las personas y en Dios que siempre me ayuda a afrontar las cosas cuando no lo hago como debería. Esa fue mi madre.

Me gustaría ser capaz de hacer las cosas más de acuerdo a su estilo. Creo que así será más feliz. Al menos tengo claro el camino a seguir. Siempre le dije que algún día publicaría sus poesías y nunca hubiera imaginado que a través de internet y este blog lo pudiera empezar a hacer. Es una forma sencilla y fácil y que me permite que todo el que quiera las pueda conocer y leer independientemente de donde se encuentre. A ella le hubiera gustado la idea y sólo por esto ya vale la pena. Si además aporta alguna cosa adicional a alguien, mejor.

Muchas personas temen a la muerte cuando resulta ser algo consustancial a nuestra vida. Sin embargo, en nuestra sociedad no existe una educación clara en ese sentido. Es algo que se evita y elude por temor y miedo. Se debería aceptar como algo natural y vivir la vida de manera intensa, plena y sin miedos.

Creo que no se debe vivir con miedo. El miedo paraliza y no te permite vivir el presente. Tenemos nostalgia y recuerdo del pasado e incertidumbre y medio del futuro. No sabemos qué pasará, pero esto no es una razón para hipotecar el activo más importante de nuestra vida: el momento presente en el que vivimos. Hay que vivir este momento con alegría y entusiasmo. Es lo único que realmente tenemos La vida no es corta, son las personas las que permanecen muertas demasiado tiempo.

lunes, 1 de junio de 2009

Colaboración creativa


El poder del talento y el trabajo en equipo
Sin duda, el trébol más conocido se halla en Europa, con cinco clubes que sí lo lograron, como lo son el Celtic F.C. de Escocia en 1966-67, los neerlandeses del Ajax Amsterdam en 1971-72. el PSV Eindhoven en 1987-88, el Manchester United F.C. de Inglaterra en 1998-99 y, por último, el F.C. Barcelona en 2008-09. Estos equipos lograron en una misma temporada el título de liga, el de copa y la Liga de Campeones y curiosamente este solo ha ocurrido una vez en cada una de las décadas pasadas….. Este tipo de gestas solo puede ser llevado a cabo por equipos estrella.

Un equipo estrella surge de la colaboración creativa de sus miembros dando lugar a un ente mayor que la suma de las ideas de sus individuos. El mundo rebosa con pruebas de esta sinergia exponencial donde la suma del talento y el trabajo lleva al final a obtener resultados excepcionales.
Si nos fijamos en el caso específico de los equipos estrella formados por una pareja podemos ver que al final, la magia detrás de los dúos innovadores se consigue con unos pocos ingredientes clave: la pareja suele tener una visión compartida y talentos y temperamentos complementarios. "Si un científico es teórico y el otro es un gran administrador de laboratorio pueden llegar a ser muy productivos",

Un cuidadoso equilibrio entre animarse y criticarse hace que los socios creativos saquen lo mejor del otro. En las etapas iniciales de un proyecto las ideas necesitan fluir libremente, pero los buenos dúos deben ayudarse mutuamente a encontrar el "diamante en bruto" escondido en la lluvia de ideas. Y deben darse el uno al otro una retroalimentación honesta: "el ser oportuno con la crítica es muy importante, porque los socios son interdependientes tanto emocional como intelectualmente".

Los equipos que comparten trabajo y cama pueden tener una asociación de doble filo. A pesar de que la colaboración puede ser super interesante, con el tiempo puede dar lugar a un sentimiento de certeza sobre las ideas de su socio -un peligro, , dado que la libertad de explorar nuevos territorios es un requisito para la creatividad.

La división de la recompensa de los esfuerzos compartidos es a menudo difícil, pero la recompensa de sentirse en conexión puede superar a la gloria individual. Un beneficio clave de la colaboración es que permite a cada persona ser más atrevida, porque el riesgo se reparte. Dos personas pueden cuestionar lo más acertado en su campo más cómodamente que un operador individual.

Por último, no hay nada mejor que poder compartir y disfrutar de los éxitos con los demás. Nuestra sociedad actual se ha caracterizado por la fuerza del individualismo. Y este enfoque parece que se está agotando. Hemos de cambiar el sistema y empezar a pensar a nivel de grupo, globalmente. Todo está fuertemente interconectado con lo que en el fondo todos somos uno. En el sentido de que la suma de la aportación de cada uno forma un todo. En nuestras manos está si queremos convertirlo en un equipo estrella.

Ser o no ser, esa es la cuestión


La vida es una cuestión de saber elegir

El día 19 de este mes de junio se cumplen diez años del día de mi boda. Uno de los días más felices de mi vida y donde tomé una de las decisiones más importantes: casarme con Berta y amarla y serle fiel en la salud y en la enfermedad, en la pobreza en la riqueza todos los días de mi vida. Se trata de una decisión muy importante ya que con un sí no sólo se sella un compromiso muy fuerte con una persona sino que supone al mismo tiempo decir que no a todas las demás.

¿Porque la escogí a ella? La respuesta es sencilla. Era la opción natural. Nos conocimos de adolescentes, se convirtió en mi mejor amiga, construimos una gran relación basada en la comunicación y en la confianza. Con el paso del tiempo la amistad se transformó en algo más y nos enamoramos. Me inspira seguridad a la vez que tenemos caracteres complementarios. Alguien que te completa y que encima de hace sentir siempre cómodo y con quien siempre te puedes entender fácilmente posee todos los atractivos y valores para cimentar una vida en común feliz, sólida y duradera.

En la sociedad de la abundancia en la que todavía vivimos disfrutamos de demasiadas opciones a la hora de tomar nuestras decisiones y curiosamente nos encontramos con la paradoja de que cuanto más podemos elegir más infelices somos. La creencia habitual de que disponer de más opciones en la vida, implica más libertad y que esto acaba redundado en tener un mayor bienestar no resulta del todo cierto.

Este hecho es debido a que la posibilidad de tener muchas elecciones provoca básicamente dos efectos en las personas. El primero es que genera una acción paralizante en el individuo ya que ante tantas opciones el ser humano experimenta dificultades en la toma de decisiones. La segunda es que nos encontramos menos satisfechos con la opción tomada que si hubiéramos tenido menos opciones para decidir.

Este último punto se manifiesta de forma clara si pensamos que cuantas más opciones tenemos más fácil resulta lamentarse por haber escogido la errónea. También es cierto que cuando podemos elegir entre tantas cosas más fácil es comparar lo elegido con las opciones descartadas. Cuando elijo una opción rechazo a la vez otras y puede que las acabe considerando mejores que la elegida.

Con tantas opciones las expectativas acerca de lo elegido son muy altas y cuanto mayores son las expectativas acerca de algo más probable es que la realidad nos acabe decepcionando. Finalmente, no hay que olvidar que cuando no estamos satisfechos de las elecciones sobre las que tenemos tantas expectativas el único responsable es uno mismo. Acabamos entonces quejándonos de mostros mismos.

Es decir, desde la compra de productos de consumo: unos pantalones, una TV, salsa para la ensalada, etc; a la elección del estilo de vida (donde vivir, en que trabajar, con quien y donde casarse, etc; llegamos al mismo punto: tener demasiadas opciones acaba mermando la felicidad.

El éxito en cualquier ámbito de la vida radica a mí entender en ser capaz de tomar la decisión adecuada en aquellos momentos que, aun siendo pocos y concretos, resultan decisivos en el devenir futuro. En estas situaciones las opciones no son tantas y se reducen entre elegir lo fácil o lo correcto y, no hay que olvidarlo nunca, que lo difícil es enemigo de lo cobarde.

Os deseo a todos que tengáis acierto en vuestras decisiones futuras.

viernes, 1 de mayo de 2009

El poder de la atracción


La fuerza del equilibrio

Este es uno de los temas más clásicos en el estudio de las relaciones interpersonales. Encontrar una pareja y desarrollar una relación estable a largo plazo con ella es un proceso social clave que tiene consecuencias notables sobre el bienestar individual. El tipo de apego de cada persona determina cómo busca seguridad, el grado de inseguridad que le ocasiona una relación y cómo lidia con él.

En general, las personas seguras prefieren también personas seguras. Sin embargo, entre las personas inseguras la predilección resulta más difícil de prever. Se han propuesto tres hipótesis: se elige por similitud, por complementariedad o seguridad en la relación.

Y hablando del poder de la atracción podemos fijarnos en la figura de Michael Phelps que se ha convertido el mejor atleta de toda la historia al conseguir ocho medallas de oro en los pasados Juegos Olímpicos de Pekin 2008. Sin duda esta gesta no es fruto de la casualidad. Más bien es el fruto del equilibrio entre la preparación física y la capacidad mental.

Hay que tener mucha capacidad de sacrificio para prepararse físicamente con el objetivo de poder nadar con la potencia y técnica necesaria para batir a los rivales. Pero también es preciso poseer una gran fuerza mental para pasarse largas horas de entrenamiento solo escuchando el ruido del agua al contactar con el cuerpo y seguir con la mirada una monótona línea pintada en el suelo. ¿Cuántas cosas deben pasar por la cabeza?

Lo más sorprendente de todo es la gran desproporción entre el tiempo invertido en los entrenamientos para estar en óptimas condiciones y lo poco que dura la prueba en la que debe mostrar sus capacidades frente a sus rivales. Centenares de días frentes a unas decenas de segundos. Todo por conseguir la excelencia.

Quizás las cosas funcionarían de otra manera si las personas responsables del desempeño de puestos clave en nuestra sociedad tuvieran un equilibro parecido en sus capacidades y destinaran una proporción mayor de preparación frente al desempeño de sus tareas. Sería una forma sencilla de mitigar la elevada mediocridad existente a la espera de que aflorara el verdadero talento.

Quizás sea eso lo que en el fondo nos atrae de los demás: la capacidad de aportar equilibrio y aflorar el talento innato que todos llevamos dentro.